Una manzana deliciosa
–¿Está pasada? –dijo, mientras le daba la manzana mordida para que ella la probara. –Mmm… a ver… –se oyó un mordisco– mmumm…uuhumm… No… Ni un poco –terminó de contestar la chica mientras masticaba. –Entonces debe ser que mi nariz quedó impregnada con el aliento de la vieja que las vendía. Yo le sentí un gusto…
