La lógica de los árboles es una lógica nocturna,
silencio apenas vacío de roces.
¿Quién se animaría a decirle lunática a esa plegaria
fluida
con que alimenta a las hojas?
¿O triste boscaje
a la soledad que apresa dentro de cada tronco disperso,
multifurcado?
Es una lógica de monismo,
afirmación
y reproducción inobjetable.
Casi una religión del fruto,
un koan al alcance de la mano:
sí, arriba, mientras.
(25/09/2023)
