—Pienso que estoy despierta, pero sé que estoy dormida.
—¿Cómo sabés eso?
—Porque lo último que recuerdo es que me acosté a dormir y después aparecí acá, en la terraza. Además, si no es un sueño ¿qué hacés charlando conmigo en la cornisa?
—Vine a buscarte.
